Los siete chakras, ¿qué significan y cómo se equilibran?

Puede que hayas oído hablar de los chakras, pero no entiendas muy bien de qué se tratan. Quizás te parece un concepto new age al que nunca le has prestado mucha atención, pero, si vas a clase de yoga, puede que quieras profundizar un poco más. 

 

La finalidad del yoga es conseguir el samadhi o iluminación. Vamos, que llegues a un estado de paz y serenidad inalterables. Para conseguirlo, tenemos que asegurarnos que la energía que circula por nuestro interior, lo haga de manera fluida. Entre nuestros nadis, o carreteras de energía, hay siete vórtices principales (sí, los chakras) que tenemos que  procurar mantener siempre en buen estado para evitar atascos.  Puedes imaginártelos como una especie de remolino. De hecho, la palabra chakra significa “rueda” en sánscrito. 

 

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¿Dónde están los chakras?

Se encuentran en el cuerpo sutil, situados a lo largo de la columna vertebral, en el entrecejo y en la corona de nuestra cabeza. Tienen una cara frontal y otra posterior, a excepción del primero y el último. Cada uno de ellos se asocia a una glándula endocrina, diferentes partes del cuerpo,  colores, música, emociones…

De hecho, son principalmente nuestros estados emocionales negativos los que perjudican el flujo energético del cuerpo, además de una vida poco saludable (consumo de alcohol, tabaco, sedentarismo, dieta alta en grasas o azúcares…). Como todo en la vida, es tan negativo que un chakra gire demasiado despacio como que esté demasiado estimulado, hay que conseguir el término medio.

 

Los chakras uno a uno:

 

Muladhara (primer chakra)

Se encuentra en la base de la columna y perineo. Regula las glándulas suprarrenales, el aparato reproductivo, excretor, huesos y dientes. Su color es el rojo

Muladhara nos otorga seguridad y fuerza interior, bienestar y confianza ante la vida. 

Cuando el primer chakra no está lo suficientemente activo, sentimos ansiedad, miedo, falta de energía… si, por el contrario, está sobrestimulado, tenderemos a la codicia, envidia y celos. 

Para equilibrar el primer chakra podemos pasar tiempo en la naturaleza, practicar deportes de alto impacto, comer proteínas, o realizar prácticas de yoga basadas en los equilibrios o las posturas de pie. 

Es muy importante trabajar el primer chakra, al ser la base, no podremos llegar a los demás si muladhara no está bien equilibrado. 

 

 

 

Svadisthana (segundo chakra)

Chakra de la creatividad y la sexualidad, está debajo del ombligo, en el hueso púbico. Se encarga de la actividad de los riñones, intestinos, vejiga y órganos reproductores, además de los fluidos del cuerpo (como la sangre).

Si no tiene suficiente energía podemos sentir miedo a los cambios e incluso depresión, además de falta de deseo sexual. Si, por el contrario, tiene un funcionamiento excesivo, buscaremos compulsivamente el placer en el sexo, alcohol, tabaco, juego… 

Podemos equilibrar el segundo chakra manteniendo una vida sexual sana y dejando fluir nuestras emociones: llorando, gritando… liberándonos de energía que ya no necesitamos, además, los deportes acuáticos (mejor en plena naturaleza) también ayudan. 

 

 

 

 

Manipura (tercer chakra)

Manipura es el más grande de todos los chakras, además del más potente. Se encuentra por encima del ombligo y regula los procesos digestivos y el sentido de la vista. Es especialmente importante porque conecta los chakras inferiores (que nos llevan a nuestra parte primitiva) con los superiores (que nos conectan con nuestro yo más elevado). 

Cuando está bien equilibrado, tenemos confianza en nosotros y aceptamos nuestro poder personal, además, procedemos a la acción sin fines egoístas. Si la energía es baja en este chakra podemos sufrir trastornos alimenticios y complejo de inferioridad. Si es demasiado alta, pecaremos de demasiado orgullo. 

Para regularlo puedes hacer actividades tan agradables como tomar el sol, kundalini yoga y recibir masajes en las lumbares y la espalda baja. 

 

 

 

 

Anahata (cuarto chakra)

El cuarto chakra, el chakra del corazón, es el más sensible de todos al entorno energético. Se sitúa en el centro del pecho y regula los pulmones, el corazón, brazos, manos, piel y la glándula timo. 

Cuando anahata está equilibrado, nos amamos a nosotros mismos y a los demás, sin juzgar y aceptando a los demás tal cual son. Somos generosos y apreciamos, de una manera especial, las manifestaciones artísticas. 

Si, por el contrario, está desequilibrado, sentiremos rechazo a ser tocados  y no nos dejaremos amar, tomando una postura defensiva. También es posible que nos ocurra lo contrario, caigamos en el servilismo y sacrificio en nuestras relaciones olvidándonos de nosotros mismos. 

En yoga, las asanas de extensiones de espalda son las que más trabajan sobre nuestro cuarto chakra, comer alimentos verdes y trabajar en nuestras relaciones, también ayudan. 

 

 

 

 

Vishuddha (quinto chakra)

El quinto chakra se encuentra en la garganta y, como no podía ser de otra manera, se encarga de nuestras comunicaciones, de cómo expresamos nuestra voz ante el mundo. Conecta nuestro mundo interno con el externo, ya que con él expresamos el llanto, la risa, el miedo… y es el primero de los chakras más elevados. 

Si nuestro chakra vishuddha está bien equilibrado, tendremos un discurso elocuente, y manifestaremos nuestras necesidades y opiniones con seguridad y elegancia. Sabemos nuestro lugar en el mundo, y no tememos expresarlo. 

Cuando no funciona como debería, podemos notar afonía, ronquera, miedo o incapacidad para expresar nuestras emociones (nudo en la garganta) o bien, hablar en exceso. 

Algunas maneras de regular este chakra son: practicar la respiración ujjayi, comer fruta, hablar, escribir… en definitiva, expresar todo lo que tenemos dentro y aún no nos hemos atrevido a soltar.

 

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Ajna (sexto chakra)

Ajna, el sexto chakra, también es conocido como “el tercer ojo”, encargado de ver lo invisible y conocer lo desconocido. Se sitúa en el punto entre las cejas y está relacionado con la glándula pineal. 

Nos conecta con nuestra intuición, nuestro “gurú interno”, de donde nace nuestra sabiduría ante la vida. A este chakra se le relaciona también con las facultades extrasensoriales. 

Cuando ajna está bien equilibrado (algo no tan fácil y que suele ocurrir tras un largo recorrido espiritual) sabemos, intuitivamente, qué pasos dar en nuestra vida. Conocemos nuestra mente y sabemos desconectar de la corriente de pensamientos, simplemente, observándolos. Sentimos una gran confianza en nuestra voz interior y reaccionamos  a las fluctuaciones de la vida desde la paz y la tranquilidad. 

Si la energía en nuestro tercer ojo no fluye de la manera correcta, podemos sentirnos demasiado apegados a la inteligencia racional o, por el contrario, nuestro razonamiento puede verse demasiado condicionado por las emociones, sufrimos paranoias, no distinguimos lo real de lo que no lo es y nos sentimos superiores moralmente. 

Las posturas invertidas en yoga actúan sobre ajna chakra, que también es sensible al mantra om, piedras como la amatista, ágata azul, lapisazulí o el aroma a lavanda. 

 

Sahasrara (séptimo chakra)

El séptimo es más elevado entre los chakras principales. Se le conoce también como chakra corona, ya que se sitúa en la parte superior de la cabeza. A nivel físico, se relaciona con la glándula pituitaria. 

Despertar este último chakra requiere de constancia y trabajo espiritual, ya que, al activarlo, vislumbramos, (o entramos de lleno) en el samadhi. Es decir, nos iluminamos. Este es el fin último de la práctica de yoga y de religiones como el budismo. 

Si conseguimos elevar nuestra energía hasta sahasrara, entraremos en una plácida comunión con el todo. Nos sentiremos protegidos y confiados ante la vida. Nada podrá ya alterarnos. Este chakra nunca puede estar “demasiado activo”. En nuestro camino hacia él, antes de conseguir despertarlo, podemos sentirnos vacíos, sin propósito, temerosos ante una vida que carece de sentido. 

Para llegar a este feliz estado, se nos proponen prácticas como la meditación, “escuchar” el silencio absoluto durante periodos prolongados de tiempo o practicar la postura yogui de sirsasana, postura sobre la cabeza. 

El mapa de los chakras. 

Los chakras son una herramienta a una vida más plena, un camino que eleva nuestra consciencia siguiendo un orden lógico y cuyo propósito es la iluminación.

Conocer cómo funciona cada uno puede ayudarte en tu camino espiritual, además de ser un mapa, una herramienta, que te guía a tu propio bienestar. 

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